una soldadura, por lo tanto, implica la unión de dos
elementos: lo habitual es que se realice a través de la fusión. Es frecuente
que se añada un plástico o un metal que, cuando se funde, termina uniendo ambas
piezas. Este material que se agrega hace que la unión quede fija al enfriarse.Para
lograr la fusión y realizar la soldadura, es posible apelar a un láser, al
ultrasonido, a una llama generada con gas, al arco eléctrico o a un proceso de
fricción, por citar algunas de las opciones disponibles.
Es importante destacar que, por las características del
trabajo, se deben tomar diversos recaudos a la hora de hacer una soldadura. Las
personas que se encargan de soldar deben proteger sus ojos y sus manos para
evitar quemaduras y daños por la luz ultravioleta. En ocasiones la soldadura
también produce humo tóxico, una particularidad que obliga a preservar las vías
respiratorias.La calidad y la durabilidad de la soldadura dependen de diversos
factores. Entre ellos podemos mencionar la concentración empleada en la entrada
de calor, el tipo de material que se añadió, el diseño otorgado al empalme y el
método elegido para realizar la soldadura.Si bien en el ámbito industrial la
soldadura es uno de los procesos más comunes, también se da en entornos
particulares y puede llevarse a cabo con elementos muy accesibles a nivel económico.
Con respecto al medio en el cual es posible soldar piezas, no existen muchas
limitaciones, ya que puede darse en un ambiente cerrado, a la intemperie, bajo
el mar o en el espacio exterior.
Veamos a continuación
algunos de los sistemas de soldadura:
Soldadura* de estado sólido: una de las características que
salta a la vista de este sistema, en contraposición a los más conocidos, es que
no requiere derretir ningún material. Entre los métodos que forman parte de
este grupo se encuentra la soldadura ultrasónica, que se usa para unir alambres
finos u hojas cuya fabricación se lleve a cabo con termoplásticos o metal. Para
conseguir que se conecten, se los somete a una vibración en alta frecuencia y a
una presión elevada
* por arco: en este caso, al hablar de este sistema estamos
reconociendo varios que se agrupan por usar una fuente de electricidad para
conseguir la soldadura. Gracias a la alimentación eléctrica es posible producir
un arco voltaico entre el material base y un electrodo, de modo que los metales
se derritan. Existe la posibilidad de utilizar corriente alterna (cuya
abreviatura es AC) o continua (CC), así como electrodos de tipo consumible o no
consumible, que se hallan bajo un revestimiento;
* blanda y fuerte: son dos procesos individuales que se
distinguen de los anteriores por no proveer la unión de los metales base, sino
tan sólo del de aportación. Por otro lado, también es importante señalar que
fue el primer sistema en ser usado por nuestra especie, y data de la antigua
Sumeria. Las temperaturas usadas en ambos casos tienen como punto de partida
los 450 °C: la soldadura blanda ocurre por debajo de ella y la fuerte, por
encima. Existe también la fuerte a altas temperaturas, un tipo de soldadura que
requiere superar los 900 °C;
* a gas: en este grupo destaca la soldadura
oxiacetilénica,
y se trata de uno de los más antiguos procesos, usado en la actualidad
especialmente para la unión de tubos.
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